¿Qué es?

¿Qué es?  La medicina naturista no trata las enfermedades, sino al ”hombre enfermo” en su totalidad,   mente y cuerpo,  y también en sus relaciones familiares, laborales, sociales, con la naturaleza y con el medio ambiente que habita,  tratando de investigar el origen del desequilibrio que provoca la enfermedad.

 

Si bien son técnicas usadas  desde la aparición del hombre sobre la tierra para mejorar la salud, los nuevos conocimientos físicos, químicos y biológicos han demostrado su efectividad.

 

La Medicina Naturista actúa en la prevención y en el tratamiento de las enfermedades:

 

 

PREVENCIÓN

Mejorando la calidad de vida, evitando la aparición de síntomas que pueden llevar a enfermar, a través de:

 

- Cambios en el estilo de vida: alimentación, ejercicio físico, meditación y relajación, evitación del estrés, etc.;

 

- y en el manejo del medio ambiente: evitando el uso de aditivos químicos en alimentos y productos de limpieza, de agroquímicos y modificaciones genéticas en plantas y animales, importancia del abuso de artefactos electróncos y problemas en la salud, etc.

 

 

 

TRATAMIENTO

Debe ser indicados por  profesionales capacitados para hacer el diagnóstico y el pronóstico del enfermo, para poder orientarlo hacia el tratamiento más efectivo que pueda beneficiarlo, ya sea natural y/o alopático.

 

Los tratamientos naturales estimular el buen funcionamiento de las células que forman los órganos: si esas células están sanas y bien nutridas, podrán cumplir con las actividades para las cuales están programadas: las células digestivas, la formación de las enzimas y la absorción de los nutrientes; las neuronas, la capacidad de recibir y transmitir la información….

 

Es por eso que se puede definir a la medicina naturista como LA MÁS BIOLÓGICA DE LAS MEDICINAS, ya que actúa sobre todas las células del organismo, proveyéndolas de la energía y las moléculas que cada una de ellas necesita para cumplir con sus funciones.

(Medicina OrthoMolecular de Linus Pauling y Catherine Kousmine).

 

Tampoco rechazamos los tratamientos alopáticos bien indicados  y bien utilizados: el médico naturista debe conocerlos y evaluarlos para beneficio del paciente en los casos en que sean necesarios: drogas, antibióticos, corticoides, transplantes y otros… sin interferir en el proceso de curación, sino, por el contrario, ayudándose mutuamente para conseguir una recuperación más rápida y con menos sufrimiento del paciente y de su familia, con menor gasto emocional y también económico.

 

Un organismo  equilibrado en sus funciones colabora en una mayor tolerancia a los tratamientos  alopáticos, si son necesarios -quirúrgicos,  oncológicos, etc.- permitiendo  con frecuencia disminuir las dosis y el tiempo del tratamiento.